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REFUGIO TEMPORAL PARA INDOLENTES
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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2007.
Hubo un tiempo de soberbia y ceguera en el que, como todo adolescente, creí estar señalado por el dedo de la suerte y el talento. En mi caso, ese tiempo duró mucho, y se caracterizó por la quema compulsiva de oportunidades y la jactancia en la derrota. Las poquísimas posibilidades reales de progresión y éxito que me ofrecía la vida las solía confundir a menudo con mi propio destino, y gozaba martirizándome y maldiciéndome por las horribles consecuencias derivadas de mis propias decisiones. Total, no tardaba mucho en creer ver cómo se abrían nuevos abanicos de expectativas que poder desperdiciar. He tardado mucho tiempo en darme cuenta de que soy una persona normal y corriente, y que mis genes tienen tanto ingenio o inteligencia como los de los demás mortales. Pero la vida, quizá sabia, quizá lógica, no ha hecho conmigo esa reflexión y, en vez de dispensarme la cantidad media de frustración por individuo, continúa creyendo que necesito las sobredosis tantas veces solicitadas de angustia, fracaso y desesperación. Ya no quiero equivocarme más, ya no quiero ser infeliz, pero la providencia me trata como si fuera todavía el tipo cobarde y débil -pero con suerte- que le hice creer que era. Odio a aquel adolescente ciego y siento lástima por el adulto fracasado. Me da mucha pena ver lo que he hecho con mi vida. He oído varias veces en la radio, en relación con el asunto de Air Madrid, que una "familia de acreedores" ha solicitado la suspensión de pagos de la compañía en un juzgado. No es este el foro para preguntar si la figura de la suspensión de pagos sigue existiendo, pero sí para hacer notar que nadie parece extrañarse del curioso ente mercantil o persona jurídica con capacidad de dirigirse a la Administración de la Justicia que es la "familia de acreedores". ¿A qué se refieren? ¿Se trata de una familia de origen siciliano, como los Tataglia o los Manzzini? ¿Es un término clasificativo, sinónimo de "grupo de acreedores", "género de acreedores", "clase de acreedores" o, despectivamente, "ralea de acreedores"? ¿O es más bien una figura literaria, como podría ser la "estirpe de acreedores" o incluso la "saga de acreedores"? ¿Y cuántos son? ¿Un padre y un hijo, o una familia enorme, como podría ser la de unos gitanos que van a ver a un familiar al hospital? En este último caso, hasta se podría hablar de una "etnia de acreedores"... En fin, es como para estar intrigado. Ayer fui con Ana a la Galería de Blanca Soto porque mi amigo Manuel Barbero estrenaba exposición. Ana y yo no salimos nunca, y a Manuel, exceptuando el día que me casé, no lo veía desde hace casi cinco años. Manuel y yo nos conocimos haciendo el IMEC en Granada, cuando ambos teníamos casi todo por delante. Después, ya en Madrid, cada mes de vida y cada muesca en el currículum nos fue distanciando más y más, y mi soberbia acabó impidiendo cualquier tipo de continuidad y contacto. Nos tomamos un par de copas de vino sentados en los escalones de la calle Alameda y recordamos otras vidas. Luego nos dimos un beso y nos prometimos volver a vernos pronto. Nos llamaremos la semana que viene. |