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ungancho

una noche interesante

Las vueltas que da el destino son las que deben haberme relacionado con un concejal de Torrelodones y con los veranos de minifutbol y pipas. El casi adolescente blanquecino y débil de entonces es ahora un profesor frustrado, blanquecino y débil también. El Concejal es más rico. Esta tarde se parece mucho a aquella mañana, en la piscina del Club, y este calor a aquél miedo que sentí al llegar a Hendaya, cuando debí haber entendido que mi romántica historia sí tenía final. Me imagino los salones del Casino, para los que no hay estaciones ni temperaturas, y pienso en los sorprendentes ojos verdes de Marisol, que miraban a otro lado mientras yo los miraba a ellos. No consigo concentrarme, busco en Internet y tomo café con uno de mis compañeros. Leo una entrevista con Ariel Rot, al que una vez vi de lejos, y escucho algo de música. “Trajes de Comunión a 100 euros”. Trato de hacer algo con tal de no corregir exámenes, pero hace mucho calor y me llaman mis jefes para proponerme un viaje. Ana se alegrará. Yo veré Las Palmas. Me pregunto si con un pollo las cosas irían mejor. No creo.

1 comentario

deliquescente -

Estoy retrasadísima leyéndote y me siento fatal por eso. ¿Me llevas contigo a Las Palmas? Dime que sí. Te prometo sexo a la luz de la luna.