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ungancho

lo que somos

"Lo mejor era que se me permitía soñar.
Pasaba parte del día en la mecedora
del comedor de tía Enma,
imbuido de su atmósfera
y rodeado de sus extraños muebles coronados por gárgolas de voluptuosa crin,
de sus mantones y esferas de cristal sobre pájaros y flores,
y de sus libros y su extraño olor;
otras veces permanecía oculto,
escaleras abajo,
en una esquina de la joyería de tío Jim,
junto con sus reliquias curiosas,
y las débiles luces del oro, la plata y el bronce,
calmado por el tictac errático de una docena de relojes".


The best part was that I was allowed to dream.
Many the day I spent deep in a huge rocker
in the mystic atmosphere
of Aunt Emma's living room
with its horsehair-stuffed gargoyles of furniture,
its shawls and antimacassars,
globes of glass over birds and flowers,
books and strange odors;
many the day I remained hidden
in a corner downstairs
in Uncle Jim's jewelry shop
with its curious relics,
faint lights from gold and silver and bronze,
lulled by the erratic ticking of a dozen clocks.


Es difícil encontrar algo de la poesía escrita por Ronald Reagan. Recuerdo que, hace ya décadas, mi padre me enseñó algunos de sus últimos poemas, publicados por ABC y escritos poco antes de padecer los rigores del alzheimer. Como con la mayoría de sus escritos, es muy complicado hacerse con ellos.

No obstante, me he permitido la licencia de traducir uno de sus poemas de juventud.
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