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REFUGIO TEMPORAL PARA INDOLENTES
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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006.
En el habitáculo del Volkswagen Polo las distancias se hacen extremadamente cortas. Los casi tres siglos que separan a Wolfgang Amadeus Mozart de Andrés Calamaro se convierten en segundos, un instante casi, apenas el tiempo que tardo en cambiar de CD. ¡Qué quieren que les diga! Todo es cuestión de principios. De tener principios o, si lo prefieren, de no traicionarlos. No importan las consecuencias, no importan los costes. Verdad o mentira, razón o sinrazón terminarán siendo, al fin y al cabo, meras anécdotas contingentes con las que decorar el brevísimo transcurrir de nuestra pobre existencia. Y Rizzo lo sabía. Relacionado con esta esquizofrénica paradoja en la que se ha convertido ser docente, leo en Periodista Digital una llamativa noticia. Ahora que estamos en periodo de exámenes, caldo de cultivo ideal para herir vanidades de unos y soberbias de otros, el honor de un profesor y las legítimas expectativas de los alumnos chocan indefectiblemente. Pero ¿qué alumno?, ¿qué profesor?, ¿qué expectativas?, ¿qué objetivos? Decían los clásicos que la enseñanza era la más bella de las artes y la más exquisita de las destrezas, y yo me pregunto si hoy queda algo de todo eso. Aunque sea la forma, el envoltorio, la liturgia... En algún momento cayó el mito. Me levanto los lunes por la mañana y ya no busco lo sublime. Si acaso, que pasen las horas -horas gratuitas, minutos de la basura- que perdieron su esencia lírica, y casi su sentido, hace ya muchos años. Por lo demás, mucha suerte en tu nueva andadura, Fabián. |