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REFUGIO TEMPORAL PARA INDOLENTES
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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2006.
Pues bien, «esta insípida obviedad o perogrullada» a la que se refiere Sánchez Ferlosio y en la que siempre se había basado la instrucción es precisamente la que el sistema educativo “buenista” echa por tierra sin contemplaciones. Porque la pedagogía al uso propugna que sean los conocimientos los que se esfuercen en llegar al alumno, y no al revés. Lo cual supone que estos conocimientos deberán adaptarse a cada caso particular. Lo cual supone, a su vez, que ya no existe un nivel general al que ceñirse, un punto de referencia externo que pueda servir de pauta al alumno y al profesor. No: el profesor, en el supuesto de que no deba dedicar todas sus energías a tratar de mantener el orden en el aula y a «educar en valores», está obligado a adaptarse a lo que ha venido en llamarse la «diversidad», es decir, a la consideración de que el nivel de conocimiento exigible a cada alumno constituye un asunto estrictamente personal, relativo, no sujeto en modo alguno a un condicionamiento exterior. De lo que se deduce, claro está, que ese igualitarismo, si algo alcanza a igualar, es justamente la falta de conocimientos, pues no otra cosa cabe esperar de esta adaptación a las necesidades y las voluntades de quien no aspira sino a seguir siendo lo que ya es. O, en palabras de Revel: «Se trata de abolir el criterio considerado reaccionario de la competencia. El alumno no debe aprender nada y el profesor puede ignorar lo que él enseña» (...)”. "Buenismo y sistema educativo", Xavier Pericay en "El fraude del buenismo" Me pregunto si será verdad, si me recordará en algún momento, si me identificará con alguno de sus mil quehaceres cotidianos... O si todo es mentira, si esa nostalgia presuntuosa no es nada más que un artificio lírico de los poetas para ayudarnos a sobrevivir. Bajo de clase enfadado y cansado, después de una lucha incruenta de dos horas con los alumnos repetidores, que no se cansan de debatir trivialidades, permitirse el lujo de desestructurar el orden sistemático de las explicaciones, y hacer ejercicios constantes de presunción y mediocridad. Pero no me arrugo. Me deprimo, pero no dejo de respirar. Visito sonámbulo mi propio refugio y decido perder aún más el tiempo escuchando música. Me llega entonces un correo con una espalda bestial, abrupta y curvilínea. La espalda sin rostro de una mujer. Y empiezo a pensar si valdría cualquier cara, cualquier boca, cualquier cuerpo, para huir de esta tarde, para acabar con el hastío, para dar por terminado lo que queda del día. (...) Antes de Adán Cristo era, pero Jesús no. Jesús no es lo mismo que Cristo; esta identidad sólo se da en un pensar abstracto. El Jesús Resucitado es Cristo realmente, y éste ya era antes que Adán. En él no hay ni varón ni hembra, ni cristiano ni gentil... Ese es el Jesucristo en el que yo creo -en quien "habita la Divinidad corporalmente". Si nos limitamos a la historia, hacemos del cristianismo una secta histórica, que existe solamente desde hace dos mil años, cuando el hinduismo tiene cuatro mil. Yo me niego a pertenencer a una secta que tiene sólo dos mil años y una historia no demasiado edificante. Mi cristianismo, que tiene una relación trascendental con esto, es de antes que Abraham; como mi sacerdocio, que es secundum ordinem Melquisedec, que no creía en Yahweh ni era judío. (...) Nosotros [conocemos al Cristo eterno por medio del Jesús histórico], ciertamente. Quien ha descubierto en y a través de Jesús al Cristo ése es un cristiano. Pero Cristo no se deja limitar por la realidad del Jesús histórico -que es muy real, por otra parte. "A mí me lo habéis hecho", dice el mismo Jesús en Mateo 25, y [a ese que se lo hacían] no le conocían ni era Jesús de Nazareth. (...) Sin la experiencia mísitca de encuentro con Cristo no se le conoce realmente, pues Cristo es más que Jesús... En la eucaristía está la presencia real de Cristo, aunque no tengamos las proteínas de Jesús. Más aún, el cristianismo es la religión de la Palabra, no la religión del Libro. Si tú no recibes esa Palabra, no te sirve para nada. Tomás de Aquino en un lugar de la secunda secundae de su Summa Theologica arguye tres razones por las cuales Jesús de Nazareth no escribió nada: la primera, porque un verdadero maestro esculpe su mensaje en el corazón de sus discípulos; y cita a Pitágoras y a Sócrates, verdaderos maestros. Segunda, si hubiese escrito, nosotros hubiéramos sido adoradores de sus escritos, más que de él -la Escritura subsitituiría a la Palabra. Tercera, un maestro se fía de sus discípulos, les confía sus palabras, sin necesidad de fijarlas exteriormente para siempre. Jesús cree en el Espíritu Santo. Conversaciones con Raimon Panikkar, en Iglesia Viva. El río que nos lleva, o que me lleva, me motiva a lo epidérmico, a lo fácilmente digerible, a lo inmediato. Después de ver bailar un vals a Miriam Díaz Aroca, desbordando artificiosidad y engolamiento en un surrealista programa de TVE, no me apetece otra cosa que reflexionar pausadamente sobre la ética y la estética de los famosos... Pero me recato y me reconduzco -o eso creo- hacia lo esencial, hacia lo entitativo, hacia lo ontológico: España ¿qué era, o qué es, o qué fue la innombrable España, o el españolismo, o el patrioterismo, o la patria? Desde Frank T -profeta de la subcultura menos sofisticada- hasta Pepe Rubianes -ideólogo cool del tardofranquismo mal entendido-, el mundo de los sub-pensares me confunde, y Herrero Brasas, ínclito barnizador de ideas y pensamientos, me demuestra finalmente que tampoco la universidad se libra de los lugares comunes y la superficialidad. Me subo a clase. Sin ningún género de duda, el Antiguo Testamento la define como una abominación que causó, por ejemplo, el castigo de Sodoma (supongo que el lobby gay pedirá un día de éstos a Dios que pida excusas por ese episodio) y el Nuevo Testamento la considera uno de los síntomas de la degeneración moral de la sociedad pagana (Romanos 1, 26-28) y una de las razones para quedar excluido del Reino de Dios (I Corintios 6, 9). No es el único pecado ni el más grave, pero es contrario a las enseñanzas de la Biblia y, desde luego, no constituye un motivo de jactancia. No hace falta que le diga que, personalmente, comparto totalmente el punto de vista de la Biblia. "(...) Muchos comentaristas y aún órganos de la Nación, están de acuerdo en que todo esto va muy mal, que todo lo que se está produciendo es anticonstitucional; otros altos dignatarios, creyendo que somos lelos, nos dicen que con este estatuto catalán irá mejor Cataluña y España. ¡Señora por favor! Lo que tienen que decir es la verdad, y la verdad es que si se aprobara el estatuto, España ya no sería España ¡La habrían matado! Y la habrían matado precisamente aquellos que el pueblo eligió para que la cuidaran (...)." Antonio Tejero Molina, en Melilla Hoy |