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REFUGIO TEMPORAL PARA INDOLENTES

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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2005.

errar

cesar.jpgMe escribe mi hermano para decirme que Don César Vidal, el arcángel vespertino del Apocalipsis en la COPE, que suele encabezar la proclamación de gran parte de sus opiniones con la muletilla "les confieso que", se tiró gran parte del programa del martes por la noche acusando a Cetapé de haberse ido a Galicia a comer marisco por la festividad de San Florián. Al parecer, insistió muchas veces.

Y las preguntas que se hace son ¿Confunde este hombre a San Florián, cuyo día se celebra el 4 de mayo, con San Froilán, santo del que los Duques de Lugo tomaron el nombre de su hijo y que se celebra el 5 de octubre? ¿Por qué ninguno de sus eruditos tertulianos le hizo notar el error? ¿Deberían todos leer los libros de Don César, incluyendo él mismo, para evitar estos deslices?

Por cierto, qué bonito sería que los futbolistas y Don César intercambiaran sus muletillas de arranque, y aquéllos encabezaran sus comentarios sobre por qué el que mete más goles es el que gana un partido, diciendo "les confieso que" en lugar de "la verdad que". Según mi hermano, sería igual de pobre, pero variaríamos un poco.
06/10/2005 18:14 enlace. No hay comentarios. Comentar.

cartas al director

prostitución y derechos humanos

En estos días estamos asistiendo a un intenso debate sobre si es conveniente legalizar la prostitución como una actividad económica más o si, por el contrario, se trata de un atentado contra los derechos humanos de las mujeres prostituidas, por lo que no sería moralmente aceptable su legalización.

Los partidarios de la legalización consideran que mejoraría la situación de estas mujeres si pudiesen disfrutar de ciertos derechos, como el derecho al trabajo remunerado, a la Seguridad Social, etcétera. Sin embargo, estas tesis parecen ignorar que la inmensa mayoría de las mujeres prostituidas son extranjeras que han llegado a nuestro país con engaños sobre la actividad a la que después iban a dedicarse y, en algunos casos, han sido secuestradas y se mantienen en esa situación por miedo a las represalias de los proxenetas. En estas condiciones es difícil pensar que se dedican a la prostitución de forma libremente consentida. Incluso, habría que preguntarse cuántas de entre las que han optado "libremente" por dedicarse a la prostitución lo han hecho por falta de alternativas para ganarse el sustento para ellas y sus familias.

No encuentro mejor definición de la protección de la dignidad humana que la que propuso Immanuel Kant: una persona debe ser siempre un fin en sí misma, nunca un medio para que otro consiga sus objetivos. Esta exigencia se ha convertido en uno de los pilares de nuestra civilización occidental. En base a ella se condena la esclavitud, aunque sea libremente consentida por el esclavo, o la venta de órganos, aunque sea, también, libremente consentida. Consideramos que no es legítimo el comercio con el propio cuerpo. ¿Por qué, entonces, aceptamos la prostitución y a la vez relegamos a las mujeres prostituidas al escalón más bajo de la sociedad hasta el punto de que reciben un trato humillante?

Aquí practicamos una doble moral, inaceptable en una sociedad que se precia de defender los derechos humanos. Creo que nunca se debe legalizar la conducta del que se aprovecha económicamente de la venta del cuerpo de una mujer. Desde que el proxenetismo ha sido despenalizado en España, se ha incrementado enormemente la prostitución en nuestro país, al que ya se conoce como "El burdel de Europa". Quizás no se pueda impedir que una mujer venda su cuerpo -aunque yo creo que se podría hacer mucho más por ofrecer alternativas a estas mujeres- pero, desde luego, creo que es el momento de penalizar el proxenetismo como una de las mayores lacras de nuestra sociedad, que da pie a la existencia de auténticas bandas de explotación de seres humanos.

Encarna Carmona Cuenca. Las Rozas, Madrid.
El País
11/10/2005 12:27 enlace. No hay comentarios. Comentar.

ráfaga

borges.jpgUn hombre que ha sido desleal
y con el que fueron desleales,
puede sentir de pronto, al cruzar la calle,
una misteriosa felicidad
que no viene del lado de la esperanza
sino de una antigua inocencia,
de su propia raíz o de un dios disperso.

Sabe que no debe mirarla de cerca,
porque hay razones más terribles que tigres
que le demostrarán su obligación de ser un desdichado,
pero humildemente recibe
esa felicidad, esa ráfaga.

Quizá en la muerte para siempre seremos,
cuando el polvo sea polvo,
esa indescifrable raíz,
de la cual para siempre crecerá,
ecuánime o atroz,
nuestro solitario cielo o infierno.

Borges
20/10/2005 12:26 enlace. No hay comentarios. Comentar.

jaime bayly

"Mi padre me dice: Hijo, por favor, devuelve el premio, hazlo por la familia. Le digo: ¿Por qué dices eso, papá? Me dice: Hijo, no puedes seguir haciendo escándalos por el mundo. La familia sufre mucho por tu culpa. Tienes que devolver esa plata. Todo el jurado está diciendo que no la mereces.Ten un poco de dignidad y devuélvela, hombre. Le digo: No es todo el jurado, papá (...)".

Y que no falte nunca el sentido del humor.
21/10/2005 12:23 enlace. No hay comentarios. Comentar.

derecho y prostitución

20051024190339-Amsterdam.jpg

Uno de los principios esenciales del derecho penal democrático y, puede decirse también, del Estado de Derecho moderno, lo constituye el respeto absoluto por la libertad del individuo en todo lo que no conlleve una lesión o ataque a bienes jurídicos ajenos. Supondría en cierto modo una adulteración del derecho penal el pretender utilizarlo, aún inconscientemente, como instrumento de imposición de criterios morales o religiosos de los unos sobre los otros, por muy nobles y respetables que estos pudieran ser, y no como último mecanismo de protección de los derechos básicos de la persona o de la comunidad. Junto con el respeto indubitado por la propia vida o la integridad física (axiomas irrenunciables puestos también hoy en tela de juicio), la libertad del individuo para decidir desarrollar como quiera su persona y su personalidad debería funcionar como punto de partida de todo el conglomerado normativo, de forma que se dejase para otros sistemas menos rígidos de control (moral, religión) la valoración de las decisiones tomadas a este respecto.

En materia de prostitución, el actual Código Penal es consecuente con los postulados que acabamos de enunciar. La prostitución ni se persigue, ni se restringe ni se criminaliza, pero se castiga, sin embargo, a todo aquél que determina a otro, empleando violencia, intimidación o engaño, o abusando de una situación de superioridad o de necesidad o vulnerabilidad de la víctima, a ejercerla o a mantenerse en ella. El objetivo del legislador no es, por lo tanto, atentar contra la libertad sexual del individuo (sacrosanta) de poder hacer con su cuerpo lo que estime conveniente (por ejemplo, convertirlo en objeto de prostitución), sino proscribir los supuestos en los que no existe auténtica libertad de decisión, y el consentimiento de la persona prostituida o no se da o se presta viciado. En este ámbito, toda tentación de ampliar la esfera de los comportamientos sancionables hacia manifestaciones no coactivas debería desaparecer de nuestra legislación, incluyendo la actual criminalización de algunas de las conductas relacionadas con la libre disposición de las ganancias obtenidas por ese medio.

Problemas distintos, aunque íntimamente relacionados con éste, lo constituyen el de la lucha contra las mafias y la trata de blancas, por un lado, y el de la atención necesaria a todas aquellas personas que, nos guste o no, ejercen la prostitución.

Respecto a la primera cuestión, ha sido desde siempre una tentadora afición del Estado restringir la libertad del individuo como única estrategia para evitar posibles abusos de terceros. Efectivamente, si se prohibiera la prostitución quizá evitáramos, en alguna medida, la existencia de bandas de explotación de mujeres, pero de la misma manera que si impidiéramos el uso generalizado de Internet acabaríamos con la horrenda lacra del tráfico de pornografía infantil en la Red. La libertad, no nos engañemos, tiene un coste, tanto para los individuos -que pueden no hacer lo que les conviene- como para la sociedad -que pierde la maravillosa eficacia de la colmena-, pero si por algo se caracteriza nuestra civilización es por aceptar ese reto y asumir ese coste, y hacerlo, precisamente, en aras de poder disfrutar de los beneficios que aporta el ejercicio de dicha libertad personal... Por lo demás, las políticas exclusivamente represivas y antiregularizacionistas ya sabemos hacia dónde nos lleva.

En lo concerniente al segundo problema, deberíamos evitar caer en el frecuente error de dejar a los colectivos marginales o "raros" -presidiarios, prostitutas, feriantes, inmigrantes, etc.- fuera de la legalidad que ampara los derechos del resto de la ciudadanía, sea en materia de salud, de trabajo o de seguridad. El cierto complejo de culpabilidad que la sociedad occidental desarrollada siente frente a los que, por no tener nada, no tienen más remedio que vender su cuerpo como tabla de salvación, no debería conducirnos a negar su acceso a los beneficios del moderno Estado Social y a impedir la regulación racional de una actividad que, de por sí y como consecuencia de no contar con un amparo legal suficiente, fomenta el abandono, la discriminación y el rechazo hacia todo aquél que la practica.

24/10/2005 18:59 enlace. Hay 2 comentarios.

la libertad

Me entero por El Mundo que el ex senador Xirinacs ha sido detenido en Barcelona por enaltecer el terrorismo. Al parecer, Xirinacs se autoproclamó, durante un acto de la Diada celebrado el 11 de septiembre de 2002, "amigo de ETA y Batasuna".

Suele argumentarse que la libertad de expresión tiene límites, y que no puede tolerarse, en un Estado Democrático, utilizar la libertad de expresión para fines distintos para los que históricamente se reconoció y protegió: difundir ideas y creencias que contribuyan a la formación de la opinión pública, y al mantenimiento y desarrollo del propio Estado Democrático. Sin embargo, yo no entiendo la libertad de expresión como un medio para contribuir a la mejora de la sociedad, sino como un derecho esencial del individuo, no sometido a valoración de utilidad ni positiva ni negativa. 

Cualquiera en su sano juicio tendrá que reconocer que el hombre es mucho más simple, ruin y torpe de lo que nos gustaría, y que comete errores elementales con sorprendente reiteración. Cualquier persona o grupo en el poder tiene unas tendencias viciadas que se repiten a lo largo de la historia, sean cuales fueren las posiciones ideológicas de partida o los teóricos fundamentos morales que dice le sustentan. He aquí algunos ejemplos: 
    
  • Controlar los medios de comunicación.
  • Ilegalizar las ideologías opuestas en nombre del bien común.
  • Inmiscuirse en la sexualidad del prójimo, prohibiendo determinadas prácticas, instituyendo castas célibes e incluso instaurando algún tipo de mutilación.
  • Transferir hacia sí o hacia personas o grupos afines la propiedad de la tierra.
  • Derribar las estatuas y borrar los símbolos públicos de los adversarios políticos.
  • Uniformizar la enseñanza.
  
Me temo que algo de todo esto le ha caído encima a Xirinacs y, aunque precipitadamente, yo me pregunto: ¿El enemigo es Xirinacs o los que hacen estas cosas?
26/10/2005 16:20 enlace. No hay comentarios. Comentar.

jorge julio echeverri

Por favor, Caperucita,
no salgas esta noche.
El bosque está plagado 
de peligros.
Quédate 
con este viejo lobo
que tanto te ama.

"poema casi infantil"
Jorge Julio Echeverri, Salamina (Colombia), 1949

27/10/2005 14:33 enlace. Hay 1 comentario.

una estación antes

20051031154707-foto-de-ricardo-cases-para-el-mundo-jpg

Mañana es el día de Todos los Santos. Me he emocionado mucho leyendo a Fabián, pero me ha sorprendido aún más la prosaica visión que de la vida y la muerte tiene Higinio.

Higinio era enterrador jefe en el cementerio de La Almudena. La edición de Madrid de El Mundo trae hoy una entrevista con él. "Somos una porquería completa -dice-: la muerte nos reduce a desfiguraciones, olores, descomposición. En un nicho, en cinco años te has consumido completamente. En cambio, en la tierra te conservas mejor porque hay humedad. De los nichos he visto salir gente que era como cartón piedra, los tirabas al suelo y rebotaban. Esos no huelen a nada (...). Yo siempre he vivido sin preocupaciones de ninguna especie. Los vivos somos muertos de permiso y el recreo es cuando nos dejan andar por esta vida un ratito, de eso estoy convencido. Para mí no hay otra vida después de ésta. Al juicio final no voy a llegar, me bajo una estación antes."

31/10/2005 15:38 enlace. Hay 1 comentario.


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