Blogia

ungancho

mi hermano

no puede dejar de hacerme notar que decir que "las bacterias se reproducen en progresión geométrica" es una bestialidad comparable a la afirmación de que basta una pareja para originar rápidamente una población de millones de individuos; el crecimiento de las poblaciones de bacterias es exponencial. Es triste, pero hay mucha gente para la que "progresión geométrica" y "crecimiento exponencial" son simples maneras eruditas de decir "aumento rápido".

Pero no.

literatura

Cacahuete, 90-60-90, 914250587
Suite de coprofilia. Delicatessen. Sólo gourmets. 915216359
90 minutos de tranquilidad. 915617689
Señora educada, solvente; doy y exijo seriedad. 685439794
Mulata. Culazo. Repitiendo. 654653796
Superchacha. Poséeme mientras limpio la casa. 618200378
52 maravillosos años. 652074093

El jueves 2 de diciembre se dará a conocer el nombre del próximo premio Cervantes.

mis padres

Si el Gran Pino centenario de El Retiro hubiera hablado antes de morir, quizá nos hubiera contado que vio la avenida de Menéndez Pelayo cuando se llamaba ronda de Granada, y que fue testigo de la construcción de los primeros hotelitos del barrio de Doña Carlota, perdidos por los desmontes, granjas y vertederos de lo que más tarde fue el barrio de Moratalaz. Seguramente, no olvidaría la primera juventud del hospitalillo del Niño Jesús, ni los pitidos del mal llamado tren de Arganda.

Nuestro Gran Pino vino al mundo con exceso de vitalidad. Pronto abrió sus brazos en forma de uve y los fue extendiendo cada vez más, como alas gigantescas. Entre la Rosaleda de Don Cecilio Rodríguez y los restos del antiguo Observatorio Astronómico, las aspas del gigante se alargaron de un modo alarmante. A menudo buscaban refugio en sus ramas los pobres estorninos, asustados por los rugidos de los leones de la Casa de Fieras. Y otras veces, eran las jóvenes madres, y sus hijos, las que se resguardaban, al cobijo de su sombra, de las acometidas del ciego sol.

Hace pocos días el Gran Pino ha sido descuartizado. Sus enormes brazos habían crecido demasiado y suponían un grave peligro para los paseantes. Sólo ha quedado un triste muñón, grande como la rueda de un carro. Los gorriones están nerviosos. El formidable coloso ha desparecido como si no pudiera aguantar las primeras heladas de este otoño dorado.

Kirmen Uribe

Las nubes huyen. Las sábanas
huelen a sol de invierno.
Aún es temprano.

usted

Pero no olvide que la quiero; no quiera que la olvide... si cada vez que puedo me pierdo en el sonido de su voz.

su nombre

En el videoclub donde alquila películas, que de vez en cuando son películas porno, ha rellenado una ficha en la que afirma llamarse Cesar Reig Fernández y vivir en la calle Valderribas 9. Cesar Reig, que murió hace ya seis años, fue uno de sus mejores amigos de la Facultad de Veterinaria; y en el número nueve de la calle Valderribas tuvo la sede social, durante mucho tiempo, el antiguo negocio de imprenta de su padre.

En la peluquería unisex que hay cuatro manzanas más abajo de su casa, y en la que alguna vez se da sesiones clandestinas de rayos UVA, ha dicho que se llama José Ramón Rentero y que vive en la plaza de La Lealtad. La plaza de la Lealtad no sabe si existe en Barcelona, pero siempre le sale ese nombre si antes dice "plaza"; José Ramón Rentero fue el vendedor del primer coche que se compró, que era un SEAT Ritmo de cuatro puertas.

En el documento sin compromiso alguno que cumplimentó con Maribel la primera vez que asistieron a una demostración del sistema tupper wear, dijo que su nombre era Carlos Medinaceli y que en ese momento vivía de alquilado en el número 2 de la calle San Alberto. Carlos Medinaceli fue un gran escritor boliviano del que tuvo que leer una y mil veces “Ojos de Lucero”, que según su madre era su mejor obra. San Alberto era el nombre de la calle de Sucre donde, harto de rencores, falsedades y efímeros amores, acababa suicidándose el protagonista.

vivir

Dice Rojas Marcos, el psiquiatra, que le encanta la palabra desahogarse. Que el hombre, además de individuo, es un ser social, y que el que pretenda no actuar como tal está abocado a la frustración y al ahogo.

Dice Rojas Marcos, el psiquiatra, que es bueno conversar con nuestros amigos y hacerles partícipes de nuestros miedos y de nuestros temores, y que cuanto más nos aislamos más hacemos de nuestro silencio una patología.

Dice Rojas Marcos, el psiquiatra, que todos los mecanismos que utilicemos para desahogarnos son buenos, y que no hay nada como expulsar por cualquier vía -oral o escrita- los obstáculos que nos impiden respirar.

Y yo digo que por qué se ha ido, entonces, historias

malos tiempos para la lírica

Ya se ha dicho casi todo sobre ellas, lazo de seda, última esperanza y causa primera de tantas y tantas cosas...

Pero ¿y del sonido de sus zapatos de tacón de madera al pisar las frías baldosas de la Universidad?, ¿quién ha hablado?

Pues yo digo que ni espina dorsal, ni pecho, ni regazo. Ni costillas, ni faldas cortas.

Hoy me he enamorado de la música de sus pies.

el turista accidental

No me gusta ni sé viajar. Por eso, cuando lo hago, procuro dejar muy pocas cosas a la improvisación y las menos posibles a la mala suerte.

Y aunque Ana, María y Emiliano aportan las suficientes dosis de valentía e imaginación para que nada resulte monótono, mi patológico sedentarismo exige, al menos, un refugio suficientemente cómodo para evitar depresiones y ansiedad.

Este verano he estado en Budapest, Praga y Viena, sin coche, y mis recomendaciones son éstas:

BUDAPEST. Creo que hay que alojarse en Pest, en la orilla derecha del Danubio, aunque sin olvidar, obviamente, Buda (su Castillo, su Palacio y, sobre todo, su famoso hotel termal Géllert). El mejor hotel de Budapest -y el mejor situado en cuanto a vistas, cercanía a Buda, a la parte antigua y al barrio rico- es el Four Seasons Gresham Palace, destino tradicional de aristócratas, ricachones y mandamases en general.

No obstante, si uno quiere menos lujo pero las mismas virtudes de ubicación, puede optar por el Intercontinetal, que está a su lado, o por el Marriot, 200 metros más al sur. Los tres están pegados al río. Desde el Four Seasons y hasta el bosque Varosliget, al noreste, se extiende el barrio más elegante de la ciudad, con muchos restaurantes y cafés dignos de verse y visitarse (la mayoría en la bellísima calle Andrassy y sus afluentes). En ese entorno, quizá un poco escorado al norte, se encuentran el funcional y algo soso Hotel Andrassy y, más cerca del centro, el Grand Hotel Royal, ambos de cinco estrellas. En la plaza Erzsébet (en el extremo suroeste del distrito, y sirviendo de nexo de unión entre la calle Andrassy y el entorno del Four Seasons) se ubican el modernísimo Kempinski Hotel Corvinus y el clásico Meridien), ambos materialmente pegados y susceptibles de ser usados -si bien los dos están próximos a una gran terminal de metro-. Todo lo demás es rechazable.

PRAGA. De nuevo, como en Budapest, nos encontramos con una ciudad dividida en dos por un río (el Moldava) y, aunque esta vez la cosa no está tan clara, optamos por el margen derecho y por el
Four Seasons Hotel Prague. Superlujoso, moderno y muy bonito, está situado justo al lado del Puente de Carlos -el más famoso y turístico puente de Praga-, con lo que tendremos todas las ventajas que eso aporta (majestuosidad, vistas directas al río, rapidez para trasladarnos a "la otra parte" de la ciudad...), pero también ciertos inconvenientes (es una zona muy turística -está casi pegando a la zona peatonal de Praga-, con presencia cercana de carteristas, vendedores ambulantes, reclamos publicitarios y repartidores de propaganda). Si no nos importa dejar el superlujo, podemos alojarnos a 300 metros de ese hotel, también junto al río, en el impersonal y moderno Hotel Intercontinental del barrio judío -esta vez no está pegado al Four Seasons, pero casi...-, con lo que perderemos algo de caché y cercanía al "meollo" -aunque el Intercontinental está en el extremo de la exclusiva calle Parizká-, pero ganaremos tranquilidad.

Yo descartaría, por su lejanía de la parte antigua, todos los cinco estrellas que quedan al otro lado del río (Savoy, Neruda, Le Palais); o los que, estando muy bien situados, se pasan de céntricos y son excesivamente ruidosos (Old Town Square Hotel); o los que se encuentran al otro lado de las amplias avenidas de circunvalación que rodean la parte vieja, a veces cerca de las estaciones de ferrocarril (Hilton, Corinthia... e incluso el Marriot, que es el más cercano). Y, por supuesto, no me gustan los antaño muy bien considerados hoteles de los alrededores de la Plaza de Wenceslao -Vaclasvské Námestí-, porque da la sensación de que uno está en plena Gran Vía, con todo lleno de gente, exceso de suciedad y alboroto, y algo de miedo (Radisson Sas Alcron Hotel, Jalta). Así pues, además del Four Seasons y el Intercontinental, yo optaría sin duda alguna por hoteles del mismo distrito que aquéllos -Stáre Mesto-, como el arquitectónicamente insuperable Paris, el clásico Gran Hotel Bohemia, o el modernísimo y minimalista Josef. El tradicional Hotel Palace, algo cerca de la Plaza Wenceslao, sería una última opción.

Si no tuviera dinero, quizá me iría al diminuto Hotel Antik, bonito, modesto y magníficamente situado. En tal caso, de cenar en Kogo, o en el Café Nostress, y de comer en Dynamo (Pstrossova, 29), no me libraría nadie. En los chats y guías de la ciudad suele decirse que en la periferia y en el margen izquierdo del río se come y se hacen compras por menos del triple que en el centro. Yo no lo comprobé, pero creo que, aún siendo así, hospedarse muy cerca de la parte vieja y peatonal (y turística) es fundamental. También alertan las guías sobre la presencia de peligrosos carteristas -los hay, sobre todo en las zonas más frecuentadas, y se pueden ver fácilmente-, el uso del metro y los taxistas gánsters. Con todo esto hay que andar con cierto cuidado.

VIENA. Todo el mundo ha estado en Viena, o sabe que Viena es más bien grande y algo inabarcable, o imagina que va a tener que desplazarse en algún medio de locomoción para ir de aquí para allá (salir a cenar, hacer compras, tomar una copa...), por lo que tratar de dar un visión general desde una perspectiva pedestre como la mía sería -aquí más que nunca- muy parcial.

Así las cosas, me limitaré a señalar que, entre los numerosos hoteles de lujo de la ciudad (descarto, por ejemplo, el que dicen es el mejor: el Palais Schwarzenberg), yo me quedaría con los siguientes: El infalible Meridien, el tradicional Ana Grand Hotel, el clásico -aunque lo estaban reformando completamente cuando yo fui- Sacher y, por supuesto, el grandioso, maravilloso e insuperable Imperial. A otros estupendos e hiperlujosos hoteles, como el Bristol (por feúcho), o el Radisson o el Marriot (por estar ambos un pelín demasiado al norte -es decir, a 600 metros del Imperial-), les cogí, no sé por qué, algo de manía. Y, sin embargo, otros menos lujosos, como el 5 estrellas Ambassador, el 4 estrellas Europa, o el modestísimo Zur Wiener Staatsoper, me resultan más recomendables (ya que están magníficamente situados y, seguramente, mucho mejor de precio). Yo me alojé en el barrio de las embajadas, en el NH Belvedere, un cuatro estrellas muy, muy sobrio, quizá un punto alejado del epicentro de la ciudad (otros 700 metros, esta vez hacia el sur), pero que responde magníficamente a la tradición funcional de la conocida cadena hotelera.

Y, antes de irnos, unas compras en Demel para que familiares y amigos se endulcen con nuestro regreso.

¿qué Biblia?

Muy probablemente tendrás una de éstas (las ediciones de la Torres Amat -original de 1824-, hechas sobre la vulgata, están muy en desuso):

La Nácar-Colunga. En 1944 Eloíno Nácar Fuster y Alberto Colunga publicaron La Sagrada Biblia, editada por la Biblioteca de Autores Cristianos, de Madrid, que fue la primera traducción directa de los textos originales hebreo y griego (para el Antiguo Testamento), y del griego (para el Nuevo). Contó por primera vez con "la debida autorización eclesiástica" (los actuales "imprimatur" del Obispo que autoriza su publicación, y "nihil obstat" del Censor eclesiástico -es decir, “se puede imprimir” y “nada obstaculiza su impresión”-) y, como curiosidad, cabe decir que las notas explicativas que contiene figuran al final del libro, no a pié de página. García Cordero dirigió un equipo que revisó y publicó en 1965 una nueva edición.

La Bover-Cantera. José María Bover y Francisco Cantera Burgos intentaron realizar una traducción más ajustada a la literalidad de los originales, basándose en los textos Hebreo, Arameo y Griego, y publicaron su trabajo también en la Biblioteca de Autores Cristianos, en 1947. Se trató de una edición crítica y de estudio, muy rigurosa en cuanto a fidelidad, literalidad y diafanidad en las exposiciones. En 1975, tras su 6ª edición, se revisó especialmente la traducción del Nuevo Testamento y se introdujo gran cantidad de crítica textual. A partir de esta edición -dirigida por el padre Manuel Iglesias-, la revisión se denomina Cantera-Iglesias (en el año 2000, el padre Manuel Iglesias ha publicado en la editorial E.E. una edición, nuevamente revisada y muy cuidada, del Nuevo Testamento).

La Straubinger (1951). Es la primera versión católica americana (argentina) hecha sobre los textos primitivos -si exceptuamos la traducción chilena del padre Jünemann, de 1928-, y está especializada en comentarios de tipo práctico que, a partir de las Sagradas Escrituras, pretenden hacer descubrir la unidad de toda la obra. Actualmente la ha reeditado la Librería Beityala, en México.

La edición de Martín Nieto. En 1964 Evaristo Martín Nieto dirigió lo que pretendió ser el primer trabajo de “traducción en equipo” y que editó su versión de La Santa Biblia con, según los críticos, algunos anacronismos, modismos o deficiencias (es curioso y llamativo para un español, por ejemplo, el constante uso del "usted"). A partir de la 2ª edición (1988), estos errores fueron corrigiéndose. Ediciones Paulinas ha producido ya distintas ediciones y en diverso formato (yo tengo una en miniatura).

La Biblia de Jerusalén (1ª edición de 1967). Esta traducción se atiene a las variantes textuales de la original traducción francesa de la Bible de Jérusalem, publicada bajo la dirección de la católica Escuela Bíblica San Esteban, de Jerusalén, 1966. Es una Biblia que, en francés y en distintos idiomas (incluido el castellano) ha tenido una profunda aceptación, por su manejabilidad, sus introducciones y sus anotaciones. Fue revisada en 1973. La edición española ha traducido los textos de las lenguas originales según la crítica textual y la interpretación del original francés.

En 1972 Ramón Ricciardi y Bernardo Hurault traducen y editan desde Chile la Biblia Latinoamericana. Es una "edición pastoral", según dicen sus autores, y en ella pretenden relacionar la Palabra con la realidad social que vive Latinoamérica (los comentarios, traducción y notas van en esta línea). En 1995 aparece una revisión con muchas más notas.

La Nueva Biblia Española de Schökel y Mateos(1976) es una traducción de los textos originales dirigida por Luis Alonso Schökel y Juan Mateos. Es un versión muy interesante, quizá con excesiva frescura en el lenguaje, pero en cualquier caso novedosa (yo la conozco en varios formatos y colores), rigurosa (está a un primerísimo nivel) y manejable. En 1993 se presenta, como una revisión completa del previo trabajo de Schökel, La Biblia del Peregrino, editada por el propio Schökel y por sus colaboradores, y que con un 60 % de comentarios, pareciera ser más bien, según los expertos, la "Biblia del religioso erudito".

La Biblia (1992) de Guijarro y Salvador, de la Casa de la Biblia (España), es una traducción modera de las Sagradas Escrituras, totalmente revisada y con amplias notas introductorias. El equipo de colaboradores estuvo dirigido por Santiago Guijarro y Miguel Salvador y las notas (no a versículos sino a las perícopas) van a pié de página. Hay también una selección de pasajes paralelos, lo mismo que una amplia cronología bíblica y numerosos mapas.

Jesús María Lecea coordinó la edición de una nueva versión de la Biblia de Scío, llamada Biblia Americana San Jerónimo (ed. Edicep, Valencia, 1994). Esta edición reduce a un solo tomo los grandes y múltiples volúmenes de las ediciones de la primera y de la segunda versión de la Biblia de Scío (1790), y sigue, además, los textos hebreo y griego, más que los tomados de la Vulgata.

La Sagrada Biblia o Biblia de Navarra (Universidad de Navarra, 1994), en edición dirigida por José María Casciaro, supone la culminación de más de 25 años de trabajo, y se ofrece en tomos separados por conjuntos de libros (Pentateuco, Proféticos, Sapienciales, Nuevo Testamento, etc.). Es una versión con una cuidada traducción pero también con una notable colección de notas explicativas. Ortodoxa y de tinte conservador, muchos la consideran hoy por hoy una de las mejores versiones en castellano de las Sagradas Escrituras.

Cabe mencionar finalmente a la Reina-Valera, Biblia evangélica (suprime varios libros del Antiguo Testamento -Judit, Tobías, I y II Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc-, por lo que contiene 66 libros y no 73) que es una versión de la antigua traducción de Casiodoro de Reina (1569), revisada por primera vez por Cipriano de Valera (1602) y sucesivamente (1858, 1862, 1865, 1874, 1883, 1890, 1909, 1960, 1977, 1989) hasta nuestros días (1995). Algo efectista y manipulada, es, desde hace muchos años, el texto más difundido (junto a la denominada Biblia de las Américas) entre los protestantes hispanoamericanos.

verano

verano

música

Un perdedor le pregunta a su amada si, dentro de su descomunal fracaso personal, al menos el amor que un día sintió por ella -y al que, equivocadamente, apostó todo- le salva del terrible naufragio que ha sido su vida.

Después de pedir explicaciones y echarse en cara promesas y juramentos, un joven enamorado, al que su novia ha estado tratando infurctuosamente de explicar de mil maneras que todo acabó, se da cuenta de la realidad por un gesto aparentemente insignificante: ella deja de sonreír, termina de fumar y deja caer el cigarrillo -apagado ya- sobre la arena de la playa.

Un tipo duro, de vuelta de todo, sueña con encontrar a su antigua novia para decirle que ya no es el joven blando y estúpido al que ella dejó. Pero extrañamente, al volver a verla, comprende que lo que realmente quiere no es reprocharle ni demostrarle nada, sino echar el tiempo atrás, retroceder al momento en que se enamoró por primera vez de ella y, aún a sabiendas de que todo iba a terminar, amarla con la ilusión y la inocencia de entonces.

las amigas

Pienso en mi yo de hace veinticinco años, y descubro lo que se ha llevado el tiempo, lo que se ha llevado la adolescencia, que para mí fue la adolescencia de las chicas y los chicos con los que conviví en Torrelodones.

Ahora que acaban las clases, vuelvo a ser consciente de esa etapa que nunca volverá, una adolescencia de veraneos, de vacaciones en la playa o en la sierra, de viajes terribles con padres mandones, de profundos y estremecedores enamoramientos, de diarios y confidencias íntimas, de conversaciones críticas con todo y con todos, de envidias terribles, de inocencia extrema, de secretos no compartidos con nadie... Mi adolescencia tuvo todo eso y vivió todo eso, y se desarrolló -eso creo recordar- con banda sonora de fondo, con una banda sonora que no he vuelto a escuchar en ninguna otra etapa de mi vida.

sexología arrabalesca

por Carlos Boyero, en el mundo

"Veo una tentadora copa de vino al alcance de la mano de Arrabal y se me dispara el morbo y el regocijo, ya que mi memoria recuerda que le debemos al estado etílico o empastillado de sus aceleradas neuronas el espectáculo más surrealista, imprevisible y heavy que nos ha ofrecido la televisión. Ocurrió en una tertulia que dirigía Dragó. El escenario es el muy estimulante programa Ratones coloraos, oasis en el que siempre ocurre algo excepcional, inteligente o pintoresco, sin tener que recurrir a la degradación, el escándalo gratuito, la barbaridad gritona. Arrabal se confiesa masturbador, identificándose con el beneficio arterial que proporciona actividad tan placentera e higiénica, aunque sus admirados Voltaire y Diderot, que paradójicamente simbolizaron el racionalista Siglo de las Luces, e incluso el trasgresor padre Freud, consideraran el arte de hacerse pajas como la peor de las taras.

También admite ser un experimentado chupador de clítoris, sin llegar a la sapiencia del maestro Sartre, y ensalza al Moravia que declaró su admiración por su adúltera navarra y quijotesca esposa, cuando esta afirmó que se había enrollado con un terrorista porque era un virtuosos del lametazo vaginal. Pero lo que más le gusta es follar, aunque esto le crea una frustración constante, ya que no tiene el uniforme adecuado para el inmenso apetito que siente. También hace comparaciones muy filosóficas sobre las estadísticas de fornicación en Ciudad Rodrigo y en París. Cuenta el aceptable desenlace de una orgía a la que le invitó Dalí, pero que comenzó con muy malos auspicios, ya que las cinco encadenadas actrices que participaron en ella eran feministas, maoístas y lesbianas, y él permanecía vocacionalmente casto (...)".

mangas cortas

No es el día mundial de la poesía, pero

Hoy le han dado el Reina Sofía a Caballero Bonald, a mi modo de ver poeta huidizo y poco compremetido con su propia obra, pero absolutamente entregado a su ideología y a sus principios.

Ángel González firmaba anteayer en una de las casetas de la Feria del Libro de Madrid. No tenía a nadie, pero miraba con cierta elegancia hacia el infinito, justo a la altura de los ojos de los curiosos que pasábamos por delante.

Y Manolo me ha traído, por fin, el "Río Turbio" de Gonzalo Rojas; nada más cogerlo, me he puesto a buscar esa única poesía que, según él, le salía bien de cada dos libros que escribía.

ESPERA

Y tú me dices
que tienes los pechos vencidos de esperarme,
que te duelen los ojos de tenerlos vacíos de mi cuerpo,
que has perdido hasta el tacto de tus manos
de palpar esta ausencia por el aire,
que olvidas el tamaño caliente de mi boca.

Y tú me lo dices que sabes
que me hice sangre en las palabras de repetir tu nombre,
de golpear mis labios con la sed de tenerte,
de darle a mi memoria, registrándola a ciegas,
una nueva manera de rescatarte en besos
desde la ausencia en la que tú me gritas
que me estás esperando.

Y tú me lo dices que estás tan hecha
a este deshabitado ocio de mi carne
que apenas sí tu sombra se delata,
que apenas sí eres cierta
en esta oscuridad que la distancia pone
entre tu cuerpo y el mío.

MUERTE EN EL OLVIDO

Yo sé que existo
porque tu me imaginas.
Soy alto porque tu me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...

ORQUÍDEA EN EL GENTÍO

Bonito el color del pelo de esta señorita, bonito el olor
a abeja de su zumbido, bonita la calle,
bonitos los pies de lujo bajo los dos
zapatos áureos, bonito el maquillaje
de las pestañas a las uñas, lo fluvial
de sus arterias espléndidas, bonita la physis
y la metaphysis de la ondulación, bonito el metro
setenta de la armazón, bonito el pacto
entre hueso y piel, bonito el volumen
de la madre que la urdió flexible y la
durmió esos nueve meses, bonito el ocio
animal que anda en ella.

P.D. (regalo exclusivo para los que lleguen hasta aquí): Si uno busca pacientemente por esta dirección, descubrirá, disponibles, ficheros de audio y video de casi todos los premios Cervantes.

quiero ser como Beckham

La fauna que no me visita es absolutamente variopinta; desde los levemente vanidosos, hasta los que adolecen del menor atisbo de pudor. Hace una semana, navegando y huyendo, caí en una dirección que me gustó mucho y que me despertó unas ganas terribles de descubrir enlaces, bitácoras y sitios, pecar de cierta suficiencia, y colgarlos luego en este desolado rincón.

Susana y Beatriz me han pedido hoy que les explique un poco mejor lo de los juicios rápidos, así que, haciendo gala de mi nueva faceta, no he tenido más remedio que remitirlas a uno de mis descubrimientos.

desayuno con diamantes

Hoy hemos bajado juntos a la cafetería y mi amigo se ha pedido un té y un bollo. A la hora de beber, primero ha abierto la boca, lentamente, hasta situarla a la altura de la taza y, una vez allí, ha conseguido colocar sus labios, como ventosas, como mantas babosas y húmedas, alrededor del borde del recipiente; verle sorber, sonoramente y sin piedad, gran parte de la infusión, me ha parecido algo obsceno y, si me apuran, hasta pornográfico.

Luego, empapar la magdalena en los restos de té ha sido cosa fácil, lo mismo que engullir de una sola vez la pieza de bollería, columpiándola, flácida, entre sus dedos, y dejándola caer a plomo, desde las alturas, sobre su boca abierta.

Creo que habríamos pasado desapercibidos si no fuera por su insistencia en continuar hablando, a gritos, con el camarero y conmigo, mientras, metiéndose prácticamente toda la mano en la boca, trataba de desprender algunos restos de comida que habían quedado adheridos a la parte más recóndita e inaccesible de su accidentado paladar.

yo también sucumbí a la boda

Josito me ha contestado a un e-mail con algunas preguntas...

1.- ¿Por qué razones concretas se puede prohibir la boda de un sucesor?.
Derogada -vía de hecho- la pragmática sanción, sólo quedan razones subjetivas: Aquellas que las Cortes consideren oportunas, sin más argumento que el que les plazca a sus Señorías.

2.- Al hablar la CE de "contrajeren matrimonio contra la expresa prohibición del Rey y de la Cortes Generales" ¿debe entenderse que la oposición debe ser de ambas instituciones o basta con la de una de ellas?.
Basta que se oponga una de las dos instituciones. Si se opone el Rey, se opondrían las Cortes. Pero puede que el Rey consienta y las Cortes no.

3.- ¿Es una razón -para oponerse- el hecho de que la futura esposa del sucesor no pueda tener hijos?.
Si se conoce el hecho con anterioridad, podría ser un argumento (sobre todo si se tiene en cuenta que el matrimonio real busca, en primer lugar, la continuidad de la dinastía), aunque, teniendo el Príncipe hermanas y sobrinos, podría entenderse que no es una condición suficiente. En cualquier caso, el artículo 57.4 de la Constitución debe interpretarse restrictivamente.

4.- ¿Debe reunirse el Parlamento para dar su aprobación, o la reunión sería sólo para prohibir -es decir, hay una autorización tácita si no hay una prohibición expresa-?, ¿Sabéis si se ha reunido el Parlamento en esta ocasión -o se ha debatido- para autorizar la boda?.
Las Cortes sólo se reúnen para prohibir, no para consentir. En el caso holandés, por ejemplo, es al revés; las Cortes deben necesariamente aprobar el matrimonio del heredero.

5.- ¿Hasta qué grado llega la posible prohibición parlamentaria -la CE habla de "personas que tengan derecho a la sucesión"-?, ¿Entraría el ínclito Conde Lequio en ese grupo?, ¿Y su hijo Alex?.
Y ¿por qué el Conde Lequio y no Fulano de Tal de las Altas Torres, cuyo tatarabuelo tenía un bisabuelo que descendía de un abuelo paterno del Archiduque Carlos?. Creo que en esto hay que ser coherente y entender que se trataría más bien de los hijos del Rey, aquellos que previsiblemente pudieran reinar en un espacio breve de tiempo. El Conde Lequio creo que estaría en el puesto 30 en el Orden de Sucesión al trono, por lo que habría que matar a toda la familia Real, a las hermanas del Rey y a sus descendientes, a... demasiadas muertes para llegar al Conde Lequio.

H. y los helicópteros

H. y los helicópteros

¿se acabó el pastel?

Unos skin head le han abierto la cabeza al hijo de Pepe.

Me lo ha contado y me ha pedido ayuda, pero yo no he sabido dársela; supongo que le creé unas expectativas algo distorsionadas acerca de mi persona y mi capacidad. El caso es que ayer no podía quitarme de la cabeza, mientras bajaba a Madrid en coche, el asunto de la paliza, el hospital y la rabia. No sé qué hacer... Quizá le pregunte a José María si se puede encargar él del asunto... Cuando Pepe se despedía de mí me dio las gracias. Me quise morir.

En clase, David pone en duda mi teoría sobre la bondad/maldad de la vida en pareja, y me hace pensar, como si de un aprendiz de Kant se tratara, en las motivaciones claramente personales de mis planteamientos aparentemente impersonales. Me he sentido algo avergonzado y creo que he reaccionado atolondradamente. He hablado de frustraciones, de instintos... Y me he vuelto a decir a mí mismo que no voy a volver a salirme un ápice del programa, que se acabó lo de los debates y los diálogos abiertos. Ha habido un momento en el que, como estaba tan perdido, me he quedado absolutamente callado.

Luego, al salir, he pensando en la mala racha que llevo.