ungancho |
REFUGIO TEMPORAL PARA INDOLENTES
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Se lo dije a Álvaro. Me sorprende siempre el entusiasmo. El mundo gira sin cesar, indefectible, acelerado por ese optimismo común, energético e inconsciente, mientras muchos de nuestros semejantes sufren. Me siento enormemente culpable por no hacer nada. Y no me refiero a grandes catástrofes ni a ingeniosos o trascendentales remedios. Hablo del día a día de las personas normales y corrientes. De la certeza de que hoy habrá hombres y mujeres que se acostarán absolutamente abatidos y amargados. El sueño, paradójicamente, adormece, narcotiza, pero, a la larga, tampoco sirve. No resuelve mi vida ni la de los otros. El cinismo tampoco. Ni los vicios. Estamos perdidos.
Fecha: 14/03/2007 10:52.
Fecha: 15/03/2007 00:33. |