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REFUGIO TEMPORAL PARA INDOLENTES

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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2004.

quiero ser como Beckham

La fauna que no me visita es absolutamente variopinta; desde los levemente vanidosos, hasta los que adolecen del menor atisbo de pudor. Hace una semana, navegando y huyendo, caí en una dirección que me gustó mucho y que me despertó unas ganas terribles de descubrir enlaces, bitácoras y sitios, pecar de cierta suficiencia, y colgarlos luego en este desolado rincón.

Susana y Beatriz me han pedido hoy que les explique un poco mejor lo de los juicios rápidos, así que, haciendo gala de mi nueva faceta, no he tenido más remedio que remitirlas a uno de mis descubrimientos.
08/06/2004 19:31 enlace. No hay comentarios. Comentar.

mangas cortas

No es el día mundial de la poesía, pero

Hoy le han dado el Reina Sofía a Caballero Bonald, a mi modo de ver poeta huidizo y poco compremetido con su propia obra, pero absolutamente entregado a su ideología y a sus principios.

Ángel González firmaba anteayer en una de las casetas de la Feria del Libro de Madrid. No tenía a nadie, pero miraba con cierta elegancia hacia el infinito, justo a la altura de los ojos de los curiosos que pasábamos por delante.

Y Manolo me ha traído, por fin, el "Río Turbio" de Gonzalo Rojas; nada más cogerlo, me he puesto a buscar esa única poesía que, según él, le salía bien de cada dos libros que escribía.

ESPERA

Y tú me dices
que tienes los pechos vencidos de esperarme,
que te duelen los ojos de tenerlos vacíos de mi cuerpo,
que has perdido hasta el tacto de tus manos
de palpar esta ausencia por el aire,
que olvidas el tamaño caliente de mi boca.

Y tú me lo dices que sabes
que me hice sangre en las palabras de repetir tu nombre,
de golpear mis labios con la sed de tenerte,
de darle a mi memoria, registrándola a ciegas,
una nueva manera de rescatarte en besos
desde la ausencia en la que tú me gritas
que me estás esperando.

Y tú me lo dices que estás tan hecha
a este deshabitado ocio de mi carne
que apenas sí tu sombra se delata,
que apenas sí eres cierta
en esta oscuridad que la distancia pone
entre tu cuerpo y el mío.

MUERTE EN EL OLVIDO

Yo sé que existo
porque tu me imaginas.
Soy alto porque tu me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...

ORQUÍDEA EN EL GENTÍO

Bonito el color del pelo de esta señorita, bonito el olor
a abeja de su zumbido, bonita la calle,
bonitos los pies de lujo bajo los dos
zapatos áureos, bonito el maquillaje
de las pestañas a las uñas, lo fluvial
de sus arterias espléndidas, bonita la physis
y la metaphysis de la ondulación, bonito el metro
setenta de la armazón, bonito el pacto
entre hueso y piel, bonito el volumen
de la madre que la urdió flexible y la
durmió esos nueve meses, bonito el ocio
animal que anda en ella.

P.D. (regalo exclusivo para los que lleguen hasta aquí): Si uno busca pacientemente por esta dirección, descubrirá, disponibles, ficheros de audio y video de casi todos los premios Cervantes.
09/06/2004 16:17 enlace. Hay 2 comentarios.

sexología arrabalesca

por Carlos Boyero, en el mundo

"Veo una tentadora copa de vino al alcance de la mano de Arrabal y se me dispara el morbo y el regocijo, ya que mi memoria recuerda que le debemos al estado etílico o empastillado de sus aceleradas neuronas el espectáculo más surrealista, imprevisible y heavy que nos ha ofrecido la televisión. Ocurrió en una tertulia que dirigía Dragó. El escenario es el muy estimulante programa Ratones coloraos, oasis en el que siempre ocurre algo excepcional, inteligente o pintoresco, sin tener que recurrir a la degradación, el escándalo gratuito, la barbaridad gritona. Arrabal se confiesa masturbador, identificándose con el beneficio arterial que proporciona actividad tan placentera e higiénica, aunque sus admirados Voltaire y Diderot, que paradójicamente simbolizaron el racionalista Siglo de las Luces, e incluso el trasgresor padre Freud, consideraran el arte de hacerse pajas como la peor de las taras.

También admite ser un experimentado chupador de clítoris, sin llegar a la sapiencia del maestro Sartre, y ensalza al Moravia que declaró su admiración por su adúltera navarra y quijotesca esposa, cuando esta afirmó que se había enrollado con un terrorista porque era un virtuosos del lametazo vaginal. Pero lo que más le gusta es follar, aunque esto le crea una frustración constante, ya que no tiene el uniforme adecuado para el inmenso apetito que siente. También hace comparaciones muy filosóficas sobre las estadísticas de fornicación en Ciudad Rodrigo y en París. Cuenta el aceptable desenlace de una orgía a la que le invitó Dalí, pero que comenzó con muy malos auspicios, ya que las cinco encadenadas actrices que participaron en ella eran feministas, maoístas y lesbianas, y él permanecía vocacionalmente casto (...)".
16/06/2004 16:30 enlace. No hay comentarios. Comentar.

las amigas

Pienso en mi yo de hace veinticinco años, y descubro lo que se ha llevado el tiempo, lo que se ha llevado la adolescencia, que para mí fue la adolescencia de las chicas y los chicos con los que conviví en Torrelodones.

Ahora que acaban las clases, vuelvo a ser consciente de esa etapa que nunca volverá, una adolescencia de veraneos, de vacaciones en la playa o en la sierra, de viajes terribles con padres mandones, de profundos y estremecedores enamoramientos, de diarios y confidencias íntimas, de conversaciones críticas con todo y con todos, de envidias terribles, de inocencia extrema, de secretos no compartidos con nadie... Mi adolescencia tuvo todo eso y vivió todo eso, y se desarrolló -eso creo recordar- con banda sonora de fondo, con una banda sonora que no he vuelto a escuchar en ninguna otra etapa de mi vida.
17/06/2004 18:31 enlace. Hay 2 comentarios.

música

Un perdedor le pregunta a su amada si, dentro de su descomunal fracaso personal, al menos el amor que un día sintió por ella -y al que, equivocadamente, apostó todo- le salva del terrible naufragio que ha sido su vida.

Después de pedir explicaciones y echarse en cara promesas y juramentos, un joven enamorado, al que su novia ha estado tratando infurctuosamente de explicar de mil maneras que todo acabó, se da cuenta de la realidad por un gesto aparentemente insignificante: ella deja de sonreír, termina de fumar y deja caer el cigarrillo -apagado ya- sobre la arena de la playa.

Un tipo duro, de vuelta de todo, sueña con encontrar a su antigua novia para decirle que ya no es el joven blando y estúpido al que ella dejó. Pero extrañamente, al volver a verla, comprende que lo que realmente quiere no es reprocharle ni demostrarle nada, sino echar el tiempo atrás, retroceder al momento en que se enamoró por primera vez de ella y, aún a sabiendas de que todo iba a terminar, amarla con la ilusión y la inocencia de entonces.
28/06/2004 17:26 enlace. Hay 3 comentarios.


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